Una de las entradas con más visitas en mi blog es en la que hablo de mis múltiples problemas psicosomáticos. Parece que hay mucha gente con problemas de ese tipo a la que sus médicos no les dan solución. Hace poco hablé con un estudiante de medicina avanzado sobre estos temas. Me decía que en realidad habría que mandar al 50% de los pacientes de las consultas de medicina general al psicólogo y que claro, que si hacías eso ya podías ir cerrando la consulta porque nadie iba a volver. ¿Es que el mundo está loco? ¿Es cierto que andamos todos desesperados con problemas para los que existe solución pero no queremos aceptarla? ¿Es normal que en vez de enseñarnos a aceptarla nos den por imposible condenándonos a años y años de desesperación? ¿Quién es responsable de este desaguisado? ¿Los médicos? ¿El ministerio? ¿Por qué sé lo que es el escorbuto y no que aunque tenga un problema físico real la causa puede estar en mi cabeza y que se puede curar? Una vez me pasaron un artículo que decía que el número medio de consultas necesarias para aceptar que un problema es psicosomático ronda las cien. Y el sistema sanitario está saturado, ¿a quién le extraña?
En fin, mientras se arregla el mundo os diré el par de “trucos” que me han ayudado a mí, por si os sirven de algo. En concreto los que me han servido para reducir mis migrañas:
- Aceptad la posibilidad de un problema psicosomático entre las posibles opciones. Los problemas psicosomáticos se pueden arreglar así que siempre es mejor que te quede esa opción que que no te quede ninguna.
- Buscad un buen médico de cabecera, estableced una relación de confianza y no cambiéis. Para mí un buen médico es alguien que tiene en cuenta vuestro estado global, que relaciona unos problemas con otros, que os pregunta por ejemplo si os sentís especialmente estresados, que tiene en cuenta la tensión añadida por situaciones como separaciones, exámenes importantes, etc. Yo encontré una médico estupenda. Me mudé hace casi cuatro años bastante lejos de ella pero no he cambiado porque un buen médico que te conoce bien es un auténtico tesoro para gente como yo, con un historial de más de quince años de migraña entre otros problemas.
- Pedid a vuestro médico que descarte posibles enfermedades físicas de forma sistemática. En mi caso por ejemplo una posibilidad era la sinusitis, a la que tenía cierta tendencia. Si podéis, haced una lista con el médico y luego id descartando. Si descartáis todas las demás tened en cuenta la posibilidad de que el problema sea psicosomático.
- Llevad un diario. Yo me apunto mis dolores de cabeza con asteriscos, de uno a tres según la intensidad, en mi agenda. A veces apunto otras cosas que suelen ir unidas: fatiga, estado de ánimo hundido, etc.
- Estableced hipótesis y comprobadlas usando el diario: ¿véis relación con el ciclo menstrual? ¿con exámenes? ¿con fiestas señaladas? ¿con …? Esta es la parte difícil y os toca a vosotros: nadie os conoce mejor que vosotros mismos y los médicos no tienen suficiente tiempo para estas cosas. Si acaso os puede ayudar un psicólogo. En mi caso, como ya comenté, parece que la migraña tiene que ver con problemas familiares así que aparece antes de cada viaje a España (vivo en el extranjero). Tardé en darme cuenta de esto bastante (años) porque no era inmediatamente antes de los viajes sino un mes antes o así. Tengo la manía de planificar con mucho tiempo así que probablemente empiezo a darle vueltas al tema con demasiada antelación como para que la conexión fuera evidente.
- Tened paciencia y sentido del humor: estas cosas no se van de un día para otro. Tomáoslo como un proyecto de investigación, como un reto. Puede ser hasta interesante. Si conseguís descubrir qué problemas causan la migraña tendréis una muy buena oportunidad de mejorar vuestras vidas posiblemente en aspectos que ni os imaginábais. Vuestro cuerpo os habla, os dice lo que necesita, sólo que a veces no se explica con claridad.
- Aceptad la enfermedad: no se trata de resignarse, pero sí de pasar los momentos malos con calma. Cuando tenéis un catarro no echáis pestes de la enfermedad, ni intentáis ignorarla ni empezáis a hacer más deporte para mejorar vuestra forma hasta que no estáis sanos de nuevo, por ejemplo. Os metéis en la cama y esperáis hasta que se pase y luego hablamos. Con la migraña lo mismo. Lo primero es pasarla, luego seguís con la investigación.
Mi última hipótesis de trabajo se ha visto confirmada en mi último ataque de migraña. Justo antes de mi primer viaje a España de este año tuve el primer ataque serio de 2008. Analizando mis sentimientos me dí cuenta de que me estaba engañando a mí misma una vez más. Cambiando mis planes en consecuencia pude atajar los dolores rápidamente, aunque la fatiga asociada tardó algo más en desaparecer. Qué cambio respecto a los últimos quince años… ![]()


