Ando últimamente poco inspirada para escribir. Me va la cabeza demasiado rápido, no tengo calma. me cuesta concentrarme. Me entretengo con mil cosas y no llego a nada.
Aparte de eso he llegado a la conclusión de que estoy rabiosa. Quiero gritar, quiero velocidad, quiero matarme a pedalear cuando me subo a mi bicicleta, quiero oir música a tope, rock, heavy, quiero caña. No sé, estoy fuera de mí. No es una sensación necesariamente mala, se siente como la adrenalina. Tengo que hacer algo con toda esta energía.
Hace poco, coincidiendo con un viaje relámpago a Madrid, tuve un sueño violento, en el que tenía ganas de hacer daño a alguien, en concreto a la persona hacia la que se dirige mi ira y que me estaba provocando. En el propio sueño me dominaba, pero sentía cómo me hervía la sangre. Me desperté sobresaltada.
Suban el volumen a tope y abróchense los cinturones:


4 respuestas hasta el momento ↓
mevoyacurar // Noviembre 1, 2008 a 11:57 pm |
Hola Violeta!
Seguro que alguna vez has leído algo acerca de que tenemos que perdonar a todos los que nos hicieron daño en el pasado, que la ira no es buena, que nos lastra y nos impide crecer, etc etc.
Hubo una época de mi vida en que intenté hacerlo. De hecho, por mi necesidad enfermiza de caerle bien a todo el mundo, de no pelear con nadie, de que todos me encontraran simpática, casi nunca me enfadaba con nadie (aunque hubiera motivos) e incluso me planteé hacer las paces con alguien que me había hecho mucho daño y con quien la relación había terminado muy pero que muy mal. Por circunstancias de la vida al final no lo hice, y hoy, varios años después, me doy cuenta de que llevo una vida más digna y ha sido mejor para mi autoestima, porque cuando me cruzo por la calle con esa persona lo paso mal (es incómodo, hasta me pongo nerviosa) pero sé que una persona que me hizo mal a propósito no se merece tenerme como amiga, ni si quiera se merece que yo perdone el daño que me hizo o trate de hacer las paces simplemente para no sentir esa incomodidad al cruzarme con él.
Aunque en realidad yo no puedo sentir ira…y creo que rabia tampoco…creo que nunca he sido capaz…probablemente se me reprimió de pequeña (aunque de forma inconsciente) …¿será esa una de las razones que nos llevan a algun@s a desahogarnos en la comida?
El otro dia le dije a mi nene que cuando sienta rabia se ponga unos guantes de boxeo y le de golpes a la pared. No sé si es lo mejor pedagógicamente hablando, pero es algo que a mi no me eseñaron, y aun a dia de hoy no soy capaz de hacero porque siento una mezcla de ridículo y de “esto no sirve para nada” cuando intento golpear una almohada o chillar con la boca tapada por un cojín. Pero intuyo que si uno aprende a sentir e identificar la rabia desde pequeño, a expresarla de forma que no haga daño a nadie y sobre todo a no reprimirla ni considerarla algo “malo” que ha que evitar, puede que de adulto no derive esos sentimienos hacia problemas con la comida, o con lo que sea.
¿Has identificado ya el por qué de tanta energía? me gusta tanto ver cómo eres capaz de analizarte y expresar lo que sientes sin culpabilizarte…Para mí eres un ejemplo y aspiro a ser capaz de hacer lo ismo algún día.
Un besote.
Violeta // Noviembre 2, 2008 a 10:36 am |
¡Gracias por tu comentario! Creo que sí que sé de dónde viene tanta rabia. Y no tengo intención de reconciliarme con esa persona. ¡Anda que no he hecho yo el pardillo veces con lo de querer llevarse bien con todo el mundo, aunque te estén machacando! Por desgracia ella juega un papel importante en mi familia y a mí ahora mismo me gustaría perderla de vista para siempre pero no puede ser. Creo que eso es lo que me fastidia tanto. Tengo que seguir reflexionando a ver si veo la salida, bueno, y lo hablaré con mi psicóloga.
Lo que me gusta del asunto es tener un sentimiento total y absoluto. Realmente siento que no la quiero ver jamás de los jamases. Ni bueno a lo mejor, ni vete tú a saber ni leches. Suena raro pero para mí es una sensación nueva y de algún modo extraño, en el fondo agradable.
¡Qué locura de vida!
mevoyacurar // Noviembre 2, 2008 a 7:43 pm |
Jajajaj! Me gusta verte así, aunque obviamente es una situación incómoda para tí y aún tienes que encontrar la salida, pero en tus palabras transmites que al menos de algo estás segura: de que no quieres a esa persona cerca ni en pintura. Y eso es algo que parece fácil desde fuera, pero en elhilo de este post ya hemos reflexionado sobre que no es tan fácil identificar esa rabia y lo más importante, hacernos caso y optar por la solución que menos nos dañará a la larga, es decir, expulsar a sa persona de nuestras vidas.
El problema es más complicado cuando esas personas tienen relación con nuestras familias o nuestros grupos de amig@s, porque decidir no volver a ver a quien nos dañó implica normalmente dar explicaciones al resto, y por supuesto evitar encuentros y perdernos evento, reuniones, etc con el resto del grupo cuando la persona está presente.
Bueno, pues a ver cómo lo vas resolviendo, y a ver qué te dice tu psicóloga, pero de momento, “chapeau”, como dicen los franceses (es decir, me quito el sombrero) ante tu actitud. Y claro que es una sensación agradable! ¿Cómo no va a serlo, si en el fondo te estás librando de un “grano en el trasero?” (con perdón) jajajajajaj!!!!
Dhanaev // Noviembre 4, 2008 a 2:43 pm |
Conozco esa rabia. Y esa sensación de alivio al dejar de ocultar sentimientos y sensaciones.
Besos violeta, cuidate