Hoy no me puedo controlar

Libros

Mi mente es mi enemigo
David Ruipérez y Lorena López Lobo

http://www.mimenteesmienemigo.co

Delgada y devorando
P. Rouget, M. Archinard, N. Reverdin, C. Liengme

Acabo de encontrar este libro que me ha parecido muy interesante. Se trata de un modo de autoterapia para superar la bulimia, pero que me parece que puede ser muy útil para comedores compulsivos.

Cuando las mujeres dejan de odiar sus cuerpos
Carol H. Munter; Jane R. Hirschmann

Malva, visitante regular de este blog, recomendó este libro que a ella le ayudó mucho. Por desgracia parece que está descatalogado en España pero seguro que lo encontráis en alguna biblioteca. Aquí va el resumen de Malva:

Bueno, pues como me habías pedido, voy a resumir un poco de qué va el libro que me ha “curado” de mi TCA. Os recuerdo que el libro se llama “cuando las mujeres dejan de odiar sus cuerpos”. Es un resumen muy muy escueto (sólo son los puntos claves) y os recomiendo que si podéis, consigáis el libro.

  1. La comida ha de “despenalizarse”, es decir, a partir de este momento, absolutamente toda la comida está permitida, y no volveremos a pensar en ella como “cosas que engordan” y “cosas que no engordan”.
  2. hay que rodearse de grandes cantidades de toda la comida que nos apetezca de forma que siempre que la queramos esté a mano.
  3. Hay que plantearse seriamente la siguiente pregunta “¿Quién ha dicho que los cuerpos femeninos con curvas no son sexys”? Y darse cuenta de que si renunciamos a nuestra celulitis y a nuestros depósitos grasos en lugares específicos, estamos renunciando a nuestra condición de mujeres.

Con todo esto y algunas pautas más, poco a poco se va avanzando. Por ejemplo, el simple hecho de “legalizar” todos los tipos de alimentos y estar rodeada de ellos, hace que la ansiedad disminuya mucho, y llega un momento en que sólo los comes cuando realmente te apetecen, y sorprendentemente te apetecen mucho menos de lo que podria parecer. después, hay que aprender a distinguir entre el “hambre estomacal” (o sea, cuando de verdad el cuerpo pide combustible) y el “hambre oral” (que son las ganas de comer aunque nuestro cuerpo no lo necesite en ese momento). esto conlleva grandes dosis de reflexión, de análisis, y es quizás lo más difícil. Hay que preguntarse a una misma si te vas a comer esas galletas porque de verdad tienes hambre estomacal, y si no es así, darse cuenta de ello y reflexionar qué es lo que nos ha llevado a tomar la vía de escape a la que hemos recurrido siempre. Si tienes el atracón, no hay que culparse, sino reflexionar qué razones te llevaron a él.

Y lo último que recuerdo es que hay que ponerse ropa con la que nos sintamos cómodas, y no la que pensamos que nos hace “menos gordas”. Y esto también cuesta, porque consciente o incoscientemente llevamos mucho tiempo vistiéndonos para disimular nuestras redondeces, cuando a lo mejor lo que de verdad nos gustaría es llevar una minifalda.

1 comentario

1 respuesta hasta el momento ↓

Dejar un comentario